lunes, 27 de octubre de 2014

DONDE ESTAMOS PARADOS?

En los últimos meses una especie de tsunami parece haber arrasado con los mercados lecheros a nivel mundial. Al influjo de una demanda deprimida y un exceso de oferta (difícil saber cuál de las dos va primero), los precios han caído un 50% y, como siempre sucede en estos casos, los compradores se retraen esperando una baja mayor. En el lado de la oferta Nueva Zelanda, Europa y Estados Unidos, los mayores actores del comercio mundial de lácteos, han crecido y prometen al menos un años más de crecimiento impulsados por el clima (NZ), la eliminación de las cuotas (Europa) y los bajos precios de los granos (EEUU). En la demanda China retraída consumiendo altos stocks y aumentado su producción (ya hay quienes dicen que si el crecimiento de la producción China continúa en 5 años estaría llegando al autoabastecimiento), otros compradores de importancia como Argelia abastecidos por Europa y EEUU y en el mercado regional, refugio que nos ha protegido tantas veces de las turbulencias mundiales, esta vez las cosas no pintan bien. En efecto, tal como era previsible, Brasil está alcanzando su autoabastecimiento y salvo factores climáticos de excepción, va a pasar a ser un mercado marginal para nosotros. Venezuela, comprador de gran importancia sobretodo en quesos, arrastra una crisis de imprevisible final, que la retrae de las compras y lo que es peor también de los pagos, lo que hace difícil considerarla como un destino principal de nuestra producción. Rusia que pareció ser una alternativa salvadora, es en realidad un arma de doble filo, ya que si bien nos compra más de lo que compraba, al no comprar a otros abastecedores sobre todo europeos, genera mayor presión bajista sobre los mercados mundiales.
Significan esta situación, que volvemos a la “larga noche” que vivimos cuando la aplicación de los subsidios generaba que la leche en polvo se vendía a menos de la mitad de lo que costaba producirla? Los mejores analistas de mercado coinciden en afirmar que NO. La urbanización creciente, el cambio en las costumbres alimentarias, la alimentación infantil en base a preparados específicos, el crecimiento demográfico de zonas con mayor desarrollo económico y muchas razones más nos impulsan a creer firmemente que la demanda por leche y productos lácteos va a superar en el corto y mediano plazo nuestra capacidad de producir.
Cuánto va a durar entonces esta onda negativa de los mercados? Ahí sí que tenemos respuestas para todos los gustos. Goldman Sachs anunció hace ya varios meses que el mundo iba demorar al menos 2 años en consumir la sobreproducción de lácteos, otros como Rabbobank sitúan un cambio de tendencia en el segundo semestre de 2015 y algunos dirigentes locales dejan entrever que “no hay problema”.
Como sea que finalmente ocurra, es muy importante que una crisis, que seguramente va a ser coyuntural y de no demasiado larga duración, no genere condiciones que afecten gravemente el desarrollo del sector en el largo plazo. En nuestra opinión tenemos que blindar” a la lechería nacional para evitar la salida de productores del sector y/o la venta de una parte importante del stock lechero, particularmente terneras.

El año 2015 va a ser un año de comienzos y tal vez, ojalá así sea, podamos encontrar los apoyos y las ideas para formular una política lechera de largo plazo que nos permita crecer pero además desarrollarnos, para enfrentar fuertes de verdad los vaivenes de los mercados, antes que sea tarde.

lunes, 11 de agosto de 2014

Pa’ delante están las casas.

Las noticias no son buenas, finalmente, después de un año de muy buenos precios la caída en las cotizaciones de los lácteos parece no tener fondo. Peor aún, estamos entrando en la primavera y no hay una fluidez de ventas que permita por lo menos asegurar un precio piso y ahuyentar los fantasmas de los grandes stocks que obligan a fabricar productos sin destino predeterminado y por lo tanto de menor precio.
El fenómeno era razonablemente previsible, aunque no en su magnitud e intensidad. Los mercados, todos lo dicen, son inestables y dependen en gran medida de lo que haga o deje de hacer el gran comprador: China y de cómo produzcan o dejen de producir los grandes jugadores: Nueva Zelanda, EEUU y Europa. Para nosotros que siempre estamos “zafando del descenso” se vuelve muy importante el comercio regional con Brasil y Venezuela. Una evaluación rápida de nuestros mercados nos dice que es muy poco probable que tengamos ni cerca, los precios que teníamos hasta hace un mes atrás. Venezuela complicada, Brasil trancado y cada vez más autoabastecido y el resto lo podemos observar a través de las licitaciones de la GDT y ahí vemos que se está repitiendo la gráfica de 2008, aunque sin la melamina, por suerte. Algunos analistas como Goldman Sachs auguran que la caída durará al menos 2 años por un importante desfasaje entre la oferta y la demanda (mayor producción en EEUU y Europa y menor aumento del consumo en China), otros piensan que en cuanto China vuelva a operar en el mercado la situación se estabilizará en un nivel de precios más razonable. Como siempre hay analistas para todos los futuros posibles.
Esto no significa que la visión de largo plazo que nos muestra un mundo demandante de lácteos y en el que nuestra región juega un papel principal como abastecedor, se haya caído. Por el contrario los fundamentos de esa hipótesis están plenamente vigentes y los problemas coyunturales como el que estamos viviendo, lo que nos muestran es cuán inestables son las relaciones comerciales de nuestro sector en un mundo globalizado e interdependiente donde interactúan una multiplicidad de factores cuyo efecto no podemos manejar y muchas veces ni siquiera prever.
Los chinos, cuya sabiduría milenaria nadie discute, escriben la palabra crisis con dos signos; uno significa peligro y el otro oportunidad. Tal vez nosotros debamos utilizar estas crisis para al fin definir una estrategia de largo plazo para el desarrollo de nuestra lechería. Tal vez alguno piense que estoy planteando algo irrealizable en un País como el nuestro poco afecto a generar políticas de Estado sectoriales. Sin embargo, si analizamos la historia de la lechería uruguaya al menos en dos oportunidades encontraremos definiciones como las que reclamo. La primera de ellas es sin lugar a dudas la que condujo a la creación por ley, de nuestra cooperativa, ordenando y definiendo la producción por un período más que extenso con un involucramiento directa del Estado. La segunda se dio por los años 80 cuando se replanteó la estrategia de inserción comercial del sector abriéndose a la exportación impulsado por un fenomenal cambio en la base productiva con la utilización de las praderas sustituyendo a los afrechillos y avenas. El Estado acompañó este cambio con la suscripción de acuerdos comerciales con Argentina (CAUCE) y Brasil (PEC) además del tratado de libre comercio con Mexico.
Por eso podemos pensar que hoy tenemos la oportunidad de avanzar profundizando los modelos que optimizan nuestras ventajas para producir. No me sirve que me digan que tenemos modelos de 18.000 lts.leche/há si el pasto es menos del 40% de la dieta de esas vacas. Tenemos que investigar en como producir y consumir más pasto en nuestros establecimientos. No podemos seguir vendiendo nuestras terneras cuando hace años que no crecemos en el stock de vacas y cuando la dotación es un factor clave para aumentar el aprovechamiento del pasto. Estamos mal reproductivamente hablando y no investigamos suficientemente en ello. La lista es larga y son muchos los deberes que nos faltan realizar . Al fin, tenemos que proyectar la lechería uruguaya del siglo XXI que deberá ser con más leche, más leche por há, más vacas, más productores, más mercados. Haciendo base en nuestras fortalezas que son muchas pero corrigiendo nuestras debilidades que son importantes.

Así, cumpliendo cada uno, gobierno, industria y productores, su parte en este proceso, podremos avanzar en medio de las dificultades que no dudamos van a ser muchas y difíciles de superar, pero que, como no enseña nuestra propia historia, podremos vencerlas. Como el título: Pa’ delante están las casas. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

TENEMOS UN PROBLEMA…

Cuando analizamos las cifras de nuestra lechería y una vez que salimos del elogio fácil y nos proponemos generar un camino de crecimiento sólido hacia el futuro, nos viene a la mente la ya famosa frase de los astronautas del Apolo 13 “Houston, tenemos un problema”. Para definir el problema y con ello encontrar los caminos de solución, se hace necesario situarnos en los sistemas de producción predominantes en nuestro País y su evolución reciente.
En recientes actividades del sector, particularmente en el FOPROLE, se analizaron en profundidad las diferentes opciones productivas y cómo los productores uruguayos se han posicionado frente a ellas. El Ing. Chilibroste, que encabeza el equipo que formuló e implementa el Plan Estratégico de Conaprole en lo referente la producción primaria a través de los proyectos de Producción Competitiva y Apoyo a la Gestión Lechera, nos mostró con una importante base de datos producto de varios años de trabajo, cómo los productores hemos intensificado fuertemente la producción situándonos a medio camino entre los sistemas basados en una altísima producción individual y los sistemas de baja producción individual con muy altas cargas.
Los resultados económicos muestran en forma consistente a lo largo de los años que aquellos productores que logran consumir la mayor cantidad de materia seca producida en su establecimiento en forma de pasto cosechado directamente por sus vacas, manteniendo buenas producciones individuales, son los que obtienen mejores ingresos y márgenes. Recordemos la frase del Ing. Chilibroste haciendo énfasis en no despreciar la incorporación de 2 kgs. de pasto en la dieta por el importante impacto económico que tiene.
También quedó claro que continuar en el proceso de intensificación implicará la toma de decisiones hacia uno u otro modelo con más o menos inversiones en infraestructura, ganado, maquinaria, etc. Al decir del abuelo del Ing. Yamandú Acosta “ al navegante que no sabe a dónde va
ningún viento le viene bien”; en otras palabras debemos tener muy claro que para seguir creciendo tenemos que tomar decisiones claras sobre las bases productivas de ese crecimiento.
A pesar de carecer de una investigación nacional en el tema, la información disponible, tal como lo mencionáramos, apunta a que, en nuestro País, inserto en el mundo “encerrado” del que nos hablaba el Cdor. Nuñez, el crecimiento de la producción lechera deberá tener como protagonista principal al pasto consumido por las vacas.
Definido el escenario sobre el que deberemos movernos, el aumento de carga de vacas en nuestros sistemas es una condición imprescindible para aumentar el consumo de pasto. Aquí es donde aparece el problema: nuestra población de vacas no aumenta con el ritmo requerido y lo que es peor aún las categorías jóvenes tampoco. Las cifras publicadas por DICOSE nos muestran un modesto aumento del 4,5% de las vacas masa pero una disminución de las categorías + de 2 años del orden del 25% , del 11% en la de 1 a 2 años y de un 6% en las terneras, lo que finalmente nos muestra un decrecimiento del 1% del rodeo total.
En los trabajos realizados por el Ing. Jorge Artagaveytia se muestra que, los productores que llevan los registros del programa de costos de Conaprole, el porcentaje de vacas que paren por año es del orden del 70%. Si a eso le sumamos las informaciones de Mejoramiento Lechero sobre la edad al primer parto y el número de lactancias útiles y las informaciones del Dr. Repetto acerca de las dificultades y mortalidad en la cría y recría, los números de Dicose no pueden sorprendernos.
Tengamos en cuenta que en este último año no se realizaron exportaciones de terneras, lo que hubiera agravado aún más la situación descripta.
En los últimos años hemos perdido productores y tierra, apenas logramos mantener nuestro rodeo, pero aumentamos significativamente la producción. Más leche con las mismas vacas tiene un techo biológico/económico cercano y variable en nuestros sistemas. Para mantener el crecimiento en forma sustentable deberemos, entre otras muchas cosas, aumentar el número de vacas y eso requiere un trabajo profundo desde muchas áreas para mejorar los aspectos reproductivos, la cría y la recría de nuestras terneras.

La importancia que se dé a este problema y por lo tanto los recursos que se destinen al mismo dependerá ciertamente de cómo se vea el futuro de la lechería y el rumbo a seguir, parafraseando al abuelo de Yamandú saber a dónde ir para aprovechar los buenos vientos.

lunes, 8 de abril de 2013

Precio de la leche: Estamos frente a una burbuja?


En las últimas semanas hemos asistido a una disparada de los precios internacionales de los lácteos, al menos de los precios que medimos a través de las subastas de la Global Dairy Trade. La baja de producción de las principales regiones productoras de leche del mundo, el aumento del consumo especialmente de China y la aparición a último momento de una importante sequía en Nueva Zelanda generaron las condiciones para un explosivo e inesperado crecimiento de los precios fundamentalmente de la leche en polvo entera que superó la barrera de los US$ 5000 por tonelada. La suba de precios era esperada por los analistas desde hace algunos meses y sólo se había demorado en función de los altos stocks que habían acumulado grandes compradores, la sequía de Nueva Zelanda actuó como disparador generando en los mercados la sensación de inseguridad de abastecimiento en los próximos meses.
Según Rabbobank esta situación se mantendría en los próximos meses y luego tendría un “aterrizaje” suave en la medida que comience la nueva zafra de Nueva Zelanda y la anunciada baja de los granos a nivel global abarate los precios de producción de otras regiones productoras especialmente Estados Unidos.
La gráfica de precios que publica la GDT tiende a parecerse mucho a la de 2007/2008 cuando tuvimos una abrupta subida de precios seguida de una profunda depresión. En aquella oportunidad el efecto “melamina” generó graves distorsiones en el mercado con caídas de precios que todos recordamos. Los compradores de las subastas quincenales de Fonterra parecen pensar que efectivamente hacia la primavera austral habrá un ajuste a la baja en los precios. En la última licitación del 2 de abril ppdo. Los contratos con entregas a setiembre y octubre tuvieron precios del orden de los US$ 4800 a 4600, e incluso en los contratos de setiembre se produjo una caída del 7,9% con respecto a la licitación anterior.
En nuestro país los operadores insisten que los precios de las licitaciones no se han alcanzado, al menos en los mercados a los que Uruguay vende su producción, lo cual es razonable porque las compras que elevaron los precios están, como ya fue dicho, lideradas por China y los mercados regionales presentan otra dinámica que en los meses anteriores nos favoreció pero que hoy no convalida integralmente los movimientos de precios del mercado global.
Brasil con bajas tasas de crecimiento en su PBI, con un nivel autoabastecimiento del orden del 97% y un crecimiento de la captación de leche por las industrias del 2,5% en el último año, no parece ser en un futuro cercano un destino cierto para un porcentaje importante de nuestras exportaciones, como sí lo fue en 2012. A esto se debe sumar que el gobierno de Brasil se ha fijado como objetivo reanudar en 2014 las exportaciones de lácteos y para ello viene adoptando una serie de medidas de apoyo e incentivo a la producción que incluyen créditos con tasas negativas entre otras tantas.
Venezuela, sumida en una crisis político-institucional de imprevisible resultado, ha prácticamente destruido su producción lechera y seguirá siendo un cliente preferencial de los lácteos uruguayos cualquiera sea el gobierno que finalmente asuma. Sin embargo, es muy poco probable que pueda seguir pagando los precios que hasta ahora pagó e incluso puede darse que por períodos se pueda ver afectada su continuidad en las compras. Más temprano que tarde la economía venezolana tendrá que darse un “baño de realidad” con precios del petróleo a la baja, un enorme endeudamiento, déficit fiscal descomunal y eso se dará con el próximo gobierno sea del signo que sea.
Estos elementos citados precedentemente, a los que se debe agregar la previsible baja de los precios de los granos en el mundo y según auguran los que de ello saben, una baja en los precios del petróleo, nos delimitan un escenario de futuro en el que es probable que el 2014 nos encuentre con alta oferta de leche y baja demanda por lo menos en “nuestros” mercados.
Lo expresado en los párrafos anteriores no pretende ser un pronóstico, hay muchas variables que pueden influir en uno u otro sentido, pero sí pretende ser un aporte para caracterizar la situación actual y no pensar y actuar como si los precios actuales se mantuvieran en forma permanente.
Una vez más se hace imprescindible consolidar alternativas comerciales extra regionales, para ello tenemos que trabajar de la portera para adentro en sistemas que nos permitan crecer y tener rentabilidad con los precios que recibiremos al exportar a mercados donde no contamos con protecciones arancelarias y donde, al menos por ahora, no tendremos tratados de libre comercio.
En nuestra realidad uruguaya de hoy, de altos costos internos, atraso cambiario, déficit fiscal elevado, alta inflación y lo que es peor una absoluta carencia de políticas sectoriales que apunten a resolver los verdaderos problemas y limitantes que enfrenta nuestra lechería, no parece fácil navegar en aguas tormentosas, pero aún tenemos tiempo para tomar las decisiones correctas y contamos para ello con muchas más fortalezas que debilidades.  

sábado, 19 de enero de 2013

Las vacas, la leche y el Sr. Gini.


El Sr. Corrado Gini fue, entre otras cosas, un renombrado estadístico que investigó a principios del siglo pasado la distribución del ingreso en una población y creó un coeficiente que lleva su nombre, que sirve para medir las desigualdades de distintas poblaciones. En una perfecta igualdad de distribución, todos los individuos tienen lo mismo, el índice es 0 y en una perfecta desigualdad, un individuo tiene todo y los demás nada, el valor de este coeficiente es 1. El índice es comúnmente utilizado para medir el ingreso de la población de los diferentes países y varía entre los que tienen mejor distribución como Noruega, Suecia, que tienen valores del orden de 0,24 a los que presentan peores distribuciones como Sudáfrica o Namibia con valores del orden de 0,65. Nuestro País se encuentra en el puesto 114 (en una lista de 160 países publicada por la ONU ) con un valor del índice de Gini de 0,453. En términos prácticos y a los efectos de una mejor visualización de lo que significa este valor, podemos decir que, en nuestro País, el 20% de la población más rica tiene 20 veces más ingresos que el 20% más pobre.
Cuando aplicamos este índice a nuestra población de vacas lecheras tomando como base las cifras de la Declaración Jurada de Dicose 2012, haciendo la salvedad que para hacer el cálculo se debió asumir que dentro de los rangos de productores en los que se agrupan los datos, la distribución es igual, (lo que obviamente no es así y constituye una fuente de error que se asume no genera variaciones significativas en el cálculo final), se obtienen valores que nos permiten analizar el comportamiento de nuestro sector en el pasado reciente y presentar algunas hipótesis sobre las posibilidades de crecimiento en el futuro.
Nuestra población de vacas lecheras se distribuye entre los tambos con un índice de Gini de 0,53 lo que, utilizando el mismo mecanismo de ejemplo del párrafo anterior, implica que el 20% de los tambos más grandes tiene 25 veces más vacas que el 20 % de los tambos más chicos. Importa señalar que estamos hablando de Nos. de Dicose y que un propietario puede tener, y efectivamente es así , y sobre todo entre las empresas mayores , varios “Dicoses” diferentes, con lo cual la concentración medida no ya en establecimientos sino en propietarios, seguramente será mayor.

El Instituto Nacional para el Mejoramiento Lechero ha publicado recientemente una descripción de lo que ellos denominan la “vaca promedio” de un rodeo de 50.000 animales de los que se llevan registros en esa institución, información referida a los últimos 5 años (2007-2011). Estos datos provienen de tambos que realizan registros y controles de producción por lo que cabe suponer que se encuentran, por lo menos, de la mitad hacia arriba en cuanto a su desarrollo tecnológico. Esta “vaca promedio” nos dice que tiene su primer parto a los 35.9 meses y su descarte entre los siete y ocho años. Al mismo tiempo nos informan que las vacas tienen 4 lactancias en ese período y que el intervalo interparto es de alrededor de 15 meses. De esta información podemos deducir que un 25% de las vacas son descartadas promedialmente cada año.
DICOSE en la declaración jurada correspondiente al año 2012 fija el total vacas lecheras en 442.846 (se han tomado las vacas correspondientes a propias en el establecimiento y ajenas en el establecimiento a los efectos de evitar duplicaciones) por lo que deberíamos asumir, en función de la información que nos proporciona el INML que se descartarán 110.000 vacas lecheras en el ejercicio 2012/13. Para reponer estas vacas descartadas, y también siguiendo los parámetros antes indicados, contamos sólo con 53.713 vaquillonas de más de 2 años que deberían estar todas preñadas. Si el sector hubiera adoptado en forma masiva una intensificación en la recría, de lo cual no tenemos ninguna información que permita suponerlo, podríamos recurrir a la categoría de terneras de 1 a 2 años que son 89.505 pero necesitaríamos que 56.000 de esas terneras estuvieran pariendo en este ejercicio o sea el 63% de las mismas, lo que no aparece como muy probable.
La realidad nos muestra que sólo logramos un 59% de parición de nuestras vacas lecheras, lo que contribuye a agravar más aún el panorama planteado precedentemente. Si a estas cifras de por sí preocupantes les agregamos que en los 2 últimos años se han exportado más de 60.000 terneras, queda muy claro que enfrentamos un serio obstáculo para pensar en un proceso de crecimiento sostenido de nuestra lechería. Lamentablemente, este no es un problema nuevo ni reciente. Nueva Zelanda, nuestro principal competidor en los mercados mundiales y por ello referente ineludible, cuenta con un rodeo de 6:500.000 de vacas lecheras y lo ha duplicado en los últimos 30 años, Uruguay en el mismo período apenas multiplicó por 1,25 sus vacas lecheras. Es cierto que en último ejercicio de acuerdo con las cifras de DICOSE, el número de vacas lecheras aumentó un 4,5% (19.052 vacas) pero en función de las cifras de reposición analizadas tanto de este ejercicio, como del anterior se puede razonablemente pensar que frente a una muy buena situación de precios y resultado del negocio, muchos productores optaron por disminuir el refugo anual, (lamentablemente no hemos podido obtener cifras oficiales que confirmen esta teoría).
Esta debilidad para el crecimiento de nuestro sector aparece uniformemente distribuida en todos los estratos en los que DICOSE separa a los productores siendo un poco mejor en los productores de más de 500 hás (14,43% terneras de + de 2 años) pero de cualquier manera insuficiente para una correcta reposición.

Dentro de los pocos trabajos que se realizan en nuestro País sobre análisis de resultados y aplicación de sistemas lecheros son muy destacables los que lleva adelante Conaprole en sus programas de Producción Competitiva y Apoyo a la gestión Lechera, cuya dirección está a cargo del Ing. Chilibroste, complementados por el seguimiento de costos de un número importante de productores por parte del equipo cuyo responsable es el Ing. Jorge Artagaveytia. No es el propósito de esta comunicación analizar en profundidad los datos que surgen de estos importantes trabajos, pero la información que surge de los mismos indica que, más allá de la importantísima función que cumple la capacidad de gestión del productor cualquiera sea el sistema utilizado, los modelos más exitosos son aquellos que logran consumir de mejor forma la materia seca proveniente de las pasturas de los establecimientos, con un equilibrado uso –no excesivo- de las reservas y concentrados. La clave para una mejor utilización de nuestras praderas y verdeos es sin dudas el manejo de las mismas, y dentro de ese manejo la dotación juega un papel central. La obtención de mejores márgenes por há, objetivo primordial en la empresa lechera, va de la mano con la capacidad de consumir la mayor cantidad posible del pasto que producimos. Las cifras de hoy nos dicen que sólo consumimos entre 3000 a 4000 Kg/MS/há/año cuando seguramente producimos entre 6000 a 8000 kg/MS/há/año. Es conocido que existen grupos de productores que ya están superando los 12000 kg/MS/há/año, como el Grupo Agua y Leche de la zona de Kiyú.

Las perspectivas de crecimiento del sector lechero uruguayo se encuentran enmarcadas en un escenario internacional muy bueno, a pesar de los vaivenes y volatilidades propias del mercado global en el que nos toca vivir. Se cuenta con un sector bien estructurado con muy buena capacidad industrial y una muy fuerte organización cooperativa que asegura a los productores transparencia en la gestión y máxima transferencia de recursos al precio de la leche. Los problemas que hemos enunciado en los párrafos anteriores son, a nuestro juicio, fuertes restricciones que deberá levantar el sector para poder seguir creciendo y desarrollándose en forma sólida. La fuerte concentración tanto de la producción como de las vacas y la tierra dentro del sector hace que las decisiones de muy pocos productores tengan un gran impacto, por lo que es estratégicamente muy importante equilibrar el desarrollo de los distintos niveles de productores. En el corto plazo la posibilidad de consolidar un crecimiento genuino, pasa entre otros aspectos, por superar los problemas asociados al bajo número de terneras y vaquillonas disponibles para aumentar significativamente el rodeo lechero. La investigación en sistemas lecheros que sean consistentes con la inserción internacional de nuestro comercio y con nuestra capacidad de producción, nos permitiría analizar los avances tecnológicos como partes de un todo con sentido racional desde el punto de vista económico, ambiental y humano. La lechería en nuestro Uruguay debería ser en un no muy lejano día, uno de los principales rubros de exportación con capacidad para captar tierras y nuevos productores, pero eso depende en gran medida, de la capacidad que tengamos como País de tomar hoy las decisiones en el camino correcto. 

sábado, 24 de noviembre de 2012

LECHERIA: LO QUE NOS DEJAN LAS CIFRAS DE DICOSE


La publicación de las cifras de la última declaración jurada de DICOSE en lo que refiere al sector lechero, nos muestra que el crecimiento de la producción lechera que se produjo en los últimos 2 años enfrenta algunas limitantes que se deberán levantar para continuar creciendo en forma sostenida. Lamentablemente, no es totalmente compartible la opinión generalizada acerca de la influencia negativa del clima en la disminución de la producción en la primavera 2012. Si analizamos las bases de la explosión productiva del último año y medio, encontraremos que lo que en realidad se dio fue una especie de utilización mayor de la “capacidad ociosa” de nuestras vacas lecheras mediante el uso de concentrados en cantidades crecientes .Así, con las mismas vacas, las misma superficie lechera y casi la misma cantidad de productores se aumentó significativamente la producción de leche. Esta “toma de ventajas” por parte de los productores tiene la característica de ser muy elástica y, en tanto las condiciones económicas de margen que le dieron origen cambien, fácilmente revertible. A mi juicio, frente a una disminución del precio de la leche y el aumento de los concentrados, así como una percepción de incertidumbres en el futuro inmediato, muchos productores “bajaron un cambio” y de ahí el resultado productivo generado.
Esta coyuntura planteada en la primavera 2012, nos hace reflexionar acerca de la evolución reciente del sector y, a través de las cifras de Dicose, aventurar una opinión sobre las posibilidades de mantener un crecimiento consistente de la lechería uruguaya.
En primer término corresponde comprobar que el número de productores, haciendo la salvedad que rige para todo este análisis, que nos referimos a predios lecheros con número de Dicose y no estrictamente a productores o empresas, no tiene variaciones significativas; hay 86 productores menos (-1,9%), y tampoco hay variaciones significativas en cada uno de los estratos por tamaño definidos por Dicose.
En segundo término, no hay tampoco variaciones significativas en el área dedicada a la lechería, 846.690 hás en 2012, vs 856566 hás en 2011 (-0,8%). En principio esto destruye el mito que afirma que la lechería está perdiendo tierras frente a la agricultura, habría que abrir los datos por departamentos para comprobar si esta afirmación es válida en todos los casos. Se mantiene también, y parece ser unos de los puntos débiles de nuestro sector, el porcentaje de tierra arrendada en torno al 50%.
En tercer término, los litros de leche aumentan un 11,6% en el ejercicio cifra que es manejada por todos y que a junio 2012 ya muestra una desaceleración de los porcentajes de incremento registrados el pasado año.
En cuarto lugar, la superficie de praderas tiene un leve incremento (2,7%) y los cultivos anuales no presentan variación aunque se mantienen en una proporción elevada (40% del área forrajera sembrada).
En quinto lugar, las vacas lecheras aún con un leve aumento del 5% mantienen una tendencia de estancamiento que se observa desde hace muchos años. Lo grave es que si analizamos el número de vaquillonas de más de 2 años, que obviamente constituyen la reposición del natural refugo anual de los tambos, éstas sólo alcanzan al 11,74% del rodeo adulto lo que constituye una fuerte limitación al crecimiento del rodeo y por lo tanto al crecimiento consistente de la producción. Recordemos, sólo a modo de ejemplo, que Nueva Zelanda duplicó su rodeo lechero en los últimos 10 años. Más complejo se torna elpanorama si sumamos al análisis la categoría de terneras de 1 a 2 años, ya que sólo suman el 19% de las vacas masa. Conociendo datos de nuestro rodeo que fijan la edad promedio del primer parto en el entorno de los 36 meses, y sabiendo que aún enlentecida la exportación de terneras está activa, el panorama no es muy halagüeño. Esta limtante impide no sólo pensar en un aumento de carga, necesario para dotar de rentabilidad a nuestros sistemas pastoriles, sino que prácticamente elimina la posibilidad de selección con el agravante de que se quedan las terneras que dan positivas a leucosis, lo que tiende a aumentar la incidencia de esta enfermedad en el rodeo nacional.
Por último corresponde una reflexión acerca de la distribución de la producción de leche en los diferentes estratos en los que Dicose divide a los productores. Los tres estratos inferiores, que abarcan a los productores de menos de 100 hás, corresponden a 1866 establecimientos que son el 65% de los que se dedican a lechería como rubro principal y producen sólo el 15% de la leche total. El otro 85% es producido por 1546 establecimientos (algunos de los cuales de la misma empresa, p.ej. NZFUruguay) y 1021 establecimientos que presentan otros giros productivos en las explotaciones.
Pensar el futuro de nuestra lechería asumiendo los retos del crecimiento implica un análisis serio y profundo de las limitantes expuestas, proponer soluciones y proyectos que apunten a los verdaderos problemas y a fortalecer lo bueno que en todo este tiempo se ha hecho, que por suerte es mucho.

viernes, 29 de julio de 2011

Apuntes sobre la situación actual de la comercialización de leche para el consumo.

1-Introducción. En los últimos años hemos asistido a una gradual desintegración del régimen de comercialización de leche de consumo que rigió, con pequeñas variaciones, en nuestro País durante los últimos 50 años . A partir del Decreto-Ley 15640, que de hecho consagró el fin del monopolio de Conaprole y una especie de “competencia” regulada y culminando con el Decreto 129/008 que elimina la fijación del precio al productor, pero mantiene la fijación del precio al consumidor, se han ido procesando una serie de cambios, que apuntan a liberalizar el mercado de la leche fluida para consumo y en cierta manera, reconocen la nueva situación de una lechería cada vez más exportadora. El accionar del gobierno ha generado un escenario en el que, en la medida en que no se establecen parámetros claros y consensuados sobre el ajuste del precio, se ha producido una profunda distorsión que implica importantes transferencias de recursos desde el sector productor al sector consumidor.

2-El consumo de leche pasteurizada. Según datos de DIEA, el consumo de leche pasteurizada alcanzó en el año 2010, los 154 millones de litros con un crecimiento del 4% con respecto al año 2009. Analizando los datos disponibles de la última encuesta sobre consumo de alimentos en los hogares del INE encontramos que la leche pasteurizada es el producto lácteo más adquirido en los hogares uruguayos. Si desmenuzamos la información disponible encontramos que a nivel de 20% de la población de menores ingresos el consumo es de 147grs/día/persona, mientras que en el 20% superior ese consumo alcanza los 229 grs/día/persona, siendo la media 211 grs. Hay que resaltar que estamos hablando de leche pasteurizada entera, ya que en los hogares de mayores ingresos pasa a tener relevancia el consumo de leches descremadas, larga vida etc. También es importante resaltar que el consumo de leche cruda o “de tambo”, es muy importante sobre todo en el interior del País y más aún en las pequeñas localidades alcanzando los 34 grs/día/persona en promedio y los 54 grs/día/persona en los hogares más pobres.

3-La historia. Cuando en 1935 se aprobó la ley de fundación de la Conaprole, la comercialización de leche en el Uruguay atravesaba un perfecto caos de libre comercialización con productores que no cobraban su leche, desabastecimiento, dudosa calidad del producto y empresas que se fundían. La ley 9526 que creó la Cooperativa Nacional de Productores de Leche fue una de las más importantes formulaciones de políticas de estado con respecto al sector lechero que se hayan realizado en nuestra historia. En sus fines principales figuraba asegurar a la población el abastecimiento de leche para el consumo y para los productores la seguridad de la comercialización. Ya en esa ley se fijan los principios de la “leche cuota” y en leyes posteriores (9899, 10707, 15640) se reafirma y consolida un intrincado sistema de distribución y comercialización de los derechos sobre la misma, en lo que a los productores de Conaprole, se refiere. La ley 18242 que creó el INALE le pone entre sus cometidos estudiar y sugerir un sistema de comercialización de leche, cosa que hasta el momento no ha cumplido. El decreto 129/008 deja sin efecto a partir de marzo de 2008 la fijación del precio al productor, pero no elimina el régimen de cuotas vigente para Conaprole, por lo que, en los hechos, obliga a la Cooperativa a mantener su vigencia ya que, entre otras cosas, determina el número de votos por matrícula en la elección de las autoridades de la empresa. Al mismo tiempo, luego de más de 70 años de vigencia de la “leche cuota”, muchos precios relativos del sector se relacionan con el mismo. De ellos el más importante, sin lugar a dudas, es el de los arrendamientos en un sector que arrienda más del 50% de la superficie que trabaja. Al congelar el valor durante ya 3 años, se ha generado una importante distorsión de precios, en un momento en que la competencia por la tierra es particularmente dura.

3- Los beneficiarios y los perjudicados. De acuerdo a la situación actual la diferencia de precios entre la leche industria y la de consumo se encuentra en el orden de US$ 0,12 /lt lo que determina una pérdida de ingresos de US$ 1,5 millones/mes para los productores. Este traslado involuntario y coercitivo de recursos hacia el sector consumidor tiene, según ya vimos en el punto2, como principales destinatarios – más del 80%- a los sectores de medios y altos ingresos. Como un dato adicional, pero no menor, en el período considerado, los ingresos de los hogares uruguayos crecieron en el orden del 30%, estando actualmente entorno a los $32000/mes. Un aumento de $2 por litro, como el reclamado por los productores, implicaría a un hogar que consumiera 2 litros por día (más que el promedio) un gasto adicional de $ 120/mes o sea un 0,004 % de los ingresos. Desde el punto de vista de la inflación, la leche pasteurizada casi no tiene incidencia ocupando un 0,6185% del IPC, frente a un 26,0566 de los alimentos.

Como el sistema de cuotas continúa vigente, los productores más pequeños, que reciben una proporción más alta de leche cuota, son los más perjudicados. En el caso de Conaprole esa cifra alcanza a casi 500 productores, pero en casos como el de Coleme son el 100% de los productores perjudicados.

Desde el punto de vista de la industria, y sin entrar en un análisis de costos industriales, en un escenario de creciente competencia por la materia prima, aquellas industrias que no tengan compromiso de abastecimiento del mercado de leche fluida, podrán pagar un plus a sus productores o a quienes quieran captar.

4-Posibles caminos. La primer medida urgente y sin dilaciones debe ser un ajuste del precio de la leche de consumo no inferior a $2 que permitiría corregir hacia adelante, el desfasaje actual. En segundo término, pero no dilatado en el tiempo, deberíamos definir como País, que esquema de comercialización de leche pasteurizada vamos a seguir; mercado libre o regulado. Después de 75 años de mercado regulado no parece posible, en lo inmediato, un desregulación total y brusca del mismo. Aceptar un mercado regulado implica aceptar la existencia de reglas de juego consensuadas y un escenario en la ningún actor sea el “dueño” del precio. Las fórmulas de ajuste no deberían ser difíciles de encontrar un vez que exista la voluntad política para ello.