La publicación de las cifras de la
última declaración jurada de DICOSE en lo que refiere al sector
lechero, nos muestra que el crecimiento de la producción lechera que
se produjo en los últimos 2 años enfrenta algunas limitantes que se
deberán levantar para continuar creciendo en forma sostenida.
Lamentablemente, no es totalmente compartible la opinión
generalizada acerca de la influencia negativa del clima en la
disminución de la producción en la primavera 2012. Si analizamos
las bases de la explosión productiva del último año y medio,
encontraremos que lo que en realidad se dio fue una especie de
utilización mayor de la “capacidad ociosa” de nuestras vacas
lecheras mediante el uso de concentrados en cantidades crecientes
.Así, con las mismas vacas, las misma superficie lechera y casi la
misma cantidad de productores se aumentó significativamente la
producción de leche. Esta “toma de ventajas” por parte de los
productores tiene la característica de ser muy elástica y, en tanto
las condiciones económicas de margen que le dieron origen cambien,
fácilmente revertible. A mi juicio, frente a una disminución del
precio de la leche y el aumento de los concentrados, así como una
percepción de incertidumbres en el futuro inmediato, muchos
productores “bajaron un cambio” y de ahí el resultado productivo
generado.
Esta coyuntura planteada en la
primavera 2012, nos hace reflexionar acerca de la evolución reciente
del sector y, a través de las cifras de Dicose, aventurar una
opinión sobre las posibilidades de mantener un crecimiento
consistente de la lechería uruguaya.
En primer término corresponde
comprobar que el número de productores, haciendo la salvedad que
rige para todo este análisis, que nos referimos a predios lecheros
con número de Dicose y no estrictamente a productores o empresas,
no tiene variaciones significativas; hay 86 productores menos
(-1,9%), y tampoco hay variaciones significativas en cada uno de los
estratos por tamaño definidos por Dicose.
En segundo término, no hay tampoco
variaciones significativas en el área dedicada a la lechería,
846.690 hás en 2012, vs 856566 hás en 2011 (-0,8%). En principio
esto destruye el mito que afirma que la lechería está perdiendo
tierras frente a la agricultura, habría que abrir los datos por
departamentos para comprobar si esta afirmación es válida en todos
los casos. Se mantiene también, y parece ser unos de los puntos
débiles de nuestro sector, el porcentaje de tierra arrendada en
torno al 50%.
En tercer término, los litros de leche
aumentan un 11,6% en el ejercicio cifra que es manejada por todos y
que a junio 2012 ya muestra una desaceleración de los porcentajes de
incremento registrados el pasado año.
En cuarto lugar, la superficie de
praderas tiene un leve incremento (2,7%) y los cultivos anuales no
presentan variación aunque se mantienen en una proporción elevada
(40% del área forrajera sembrada).
En quinto lugar, las vacas lecheras aún
con un leve aumento del 5% mantienen una tendencia de estancamiento
que se observa desde hace muchos años. Lo grave es que si analizamos
el número de vaquillonas de más de 2 años, que obviamente
constituyen la reposición del natural refugo anual de los tambos,
éstas sólo alcanzan al 11,74% del rodeo adulto lo que constituye
una fuerte limitación al crecimiento del rodeo y por lo tanto al
crecimiento consistente de la producción. Recordemos, sólo a modo
de ejemplo, que Nueva Zelanda duplicó su rodeo lechero en los
últimos 10 años. Más complejo se torna elpanorama si sumamos al
análisis la categoría de terneras de 1 a 2 años, ya que sólo
suman el 19% de las vacas masa. Conociendo datos de nuestro rodeo que
fijan la edad promedio del primer parto en el entorno de los 36
meses, y sabiendo que aún enlentecida la exportación de terneras
está activa, el panorama no es muy halagüeño. Esta limtante impide
no sólo pensar en un aumento de carga, necesario para dotar de
rentabilidad a nuestros sistemas pastoriles, sino que prácticamente
elimina la posibilidad de selección con el agravante de que se
quedan las terneras que dan positivas a leucosis, lo que tiende a
aumentar la incidencia de esta enfermedad en el rodeo nacional.
Por último corresponde una reflexión
acerca de la distribución de la producción de leche en los
diferentes estratos en los que Dicose divide a los productores. Los
tres estratos inferiores, que abarcan a los productores de menos de
100 hás, corresponden a 1866 establecimientos que son el 65% de los
que se dedican a lechería como rubro principal y producen sólo el
15% de la leche total. El otro 85% es producido por 1546
establecimientos (algunos de los cuales de la misma empresa, p.ej.
NZFUruguay) y 1021 establecimientos que presentan otros giros
productivos en las explotaciones.
Pensar el futuro de nuestra lechería
asumiendo los retos del crecimiento implica un análisis serio y
profundo de las limitantes expuestas, proponer soluciones y proyectos
que apunten a los verdaderos problemas y a fortalecer lo bueno que en
todo este tiempo se ha hecho, que por suerte es mucho.
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