sábado, 24 de noviembre de 2012

LECHERIA: LO QUE NOS DEJAN LAS CIFRAS DE DICOSE


La publicación de las cifras de la última declaración jurada de DICOSE en lo que refiere al sector lechero, nos muestra que el crecimiento de la producción lechera que se produjo en los últimos 2 años enfrenta algunas limitantes que se deberán levantar para continuar creciendo en forma sostenida. Lamentablemente, no es totalmente compartible la opinión generalizada acerca de la influencia negativa del clima en la disminución de la producción en la primavera 2012. Si analizamos las bases de la explosión productiva del último año y medio, encontraremos que lo que en realidad se dio fue una especie de utilización mayor de la “capacidad ociosa” de nuestras vacas lecheras mediante el uso de concentrados en cantidades crecientes .Así, con las mismas vacas, las misma superficie lechera y casi la misma cantidad de productores se aumentó significativamente la producción de leche. Esta “toma de ventajas” por parte de los productores tiene la característica de ser muy elástica y, en tanto las condiciones económicas de margen que le dieron origen cambien, fácilmente revertible. A mi juicio, frente a una disminución del precio de la leche y el aumento de los concentrados, así como una percepción de incertidumbres en el futuro inmediato, muchos productores “bajaron un cambio” y de ahí el resultado productivo generado.
Esta coyuntura planteada en la primavera 2012, nos hace reflexionar acerca de la evolución reciente del sector y, a través de las cifras de Dicose, aventurar una opinión sobre las posibilidades de mantener un crecimiento consistente de la lechería uruguaya.
En primer término corresponde comprobar que el número de productores, haciendo la salvedad que rige para todo este análisis, que nos referimos a predios lecheros con número de Dicose y no estrictamente a productores o empresas, no tiene variaciones significativas; hay 86 productores menos (-1,9%), y tampoco hay variaciones significativas en cada uno de los estratos por tamaño definidos por Dicose.
En segundo término, no hay tampoco variaciones significativas en el área dedicada a la lechería, 846.690 hás en 2012, vs 856566 hás en 2011 (-0,8%). En principio esto destruye el mito que afirma que la lechería está perdiendo tierras frente a la agricultura, habría que abrir los datos por departamentos para comprobar si esta afirmación es válida en todos los casos. Se mantiene también, y parece ser unos de los puntos débiles de nuestro sector, el porcentaje de tierra arrendada en torno al 50%.
En tercer término, los litros de leche aumentan un 11,6% en el ejercicio cifra que es manejada por todos y que a junio 2012 ya muestra una desaceleración de los porcentajes de incremento registrados el pasado año.
En cuarto lugar, la superficie de praderas tiene un leve incremento (2,7%) y los cultivos anuales no presentan variación aunque se mantienen en una proporción elevada (40% del área forrajera sembrada).
En quinto lugar, las vacas lecheras aún con un leve aumento del 5% mantienen una tendencia de estancamiento que se observa desde hace muchos años. Lo grave es que si analizamos el número de vaquillonas de más de 2 años, que obviamente constituyen la reposición del natural refugo anual de los tambos, éstas sólo alcanzan al 11,74% del rodeo adulto lo que constituye una fuerte limitación al crecimiento del rodeo y por lo tanto al crecimiento consistente de la producción. Recordemos, sólo a modo de ejemplo, que Nueva Zelanda duplicó su rodeo lechero en los últimos 10 años. Más complejo se torna elpanorama si sumamos al análisis la categoría de terneras de 1 a 2 años, ya que sólo suman el 19% de las vacas masa. Conociendo datos de nuestro rodeo que fijan la edad promedio del primer parto en el entorno de los 36 meses, y sabiendo que aún enlentecida la exportación de terneras está activa, el panorama no es muy halagüeño. Esta limtante impide no sólo pensar en un aumento de carga, necesario para dotar de rentabilidad a nuestros sistemas pastoriles, sino que prácticamente elimina la posibilidad de selección con el agravante de que se quedan las terneras que dan positivas a leucosis, lo que tiende a aumentar la incidencia de esta enfermedad en el rodeo nacional.
Por último corresponde una reflexión acerca de la distribución de la producción de leche en los diferentes estratos en los que Dicose divide a los productores. Los tres estratos inferiores, que abarcan a los productores de menos de 100 hás, corresponden a 1866 establecimientos que son el 65% de los que se dedican a lechería como rubro principal y producen sólo el 15% de la leche total. El otro 85% es producido por 1546 establecimientos (algunos de los cuales de la misma empresa, p.ej. NZFUruguay) y 1021 establecimientos que presentan otros giros productivos en las explotaciones.
Pensar el futuro de nuestra lechería asumiendo los retos del crecimiento implica un análisis serio y profundo de las limitantes expuestas, proponer soluciones y proyectos que apunten a los verdaderos problemas y a fortalecer lo bueno que en todo este tiempo se ha hecho, que por suerte es mucho.