En las últimas semanas
hemos asistido a una disparada de los precios internacionales de los
lácteos, al menos de los precios que medimos a través de las
subastas de la Global Dairy Trade. La baja de producción de las
principales regiones productoras de leche del mundo, el aumento del
consumo especialmente de China y la aparición a último momento de
una importante sequía en Nueva Zelanda generaron las condiciones
para un explosivo e inesperado crecimiento de los precios
fundamentalmente de la leche en polvo entera que superó la barrera
de los US$ 5000 por tonelada. La suba de precios era esperada por los
analistas desde hace algunos meses y sólo se había demorado en
función de los altos stocks que habían acumulado grandes
compradores, la sequía de Nueva Zelanda actuó como disparador
generando en los mercados la sensación de inseguridad de
abastecimiento en los próximos meses.
Según Rabbobank esta
situación se mantendría en los próximos meses y luego tendría un
“aterrizaje” suave en la medida que comience la nueva zafra de
Nueva Zelanda y la anunciada baja de los granos a nivel global
abarate los precios de producción de otras regiones productoras
especialmente Estados Unidos.
La gráfica de precios que
publica la GDT tiende a parecerse mucho a la de 2007/2008 cuando
tuvimos una abrupta subida de precios seguida de una profunda
depresión. En aquella oportunidad el efecto “melamina” generó
graves distorsiones en el mercado con caídas de precios que todos
recordamos. Los compradores de las subastas quincenales de Fonterra
parecen pensar que efectivamente hacia la primavera austral habrá un
ajuste a la baja en los precios. En la última licitación del 2 de
abril ppdo. Los contratos con entregas a setiembre y octubre tuvieron
precios del orden de los US$ 4800 a 4600, e incluso en los contratos
de setiembre se produjo una caída del 7,9% con respecto a la
licitación anterior.
En nuestro país los
operadores insisten que los precios de las licitaciones no se han
alcanzado, al menos en los mercados a los que Uruguay vende su
producción, lo cual es razonable porque las compras que elevaron los
precios están, como ya fue dicho, lideradas por China y los mercados
regionales presentan otra dinámica que en los meses anteriores nos
favoreció pero que hoy no convalida integralmente los movimientos de
precios del mercado global.
Brasil con bajas tasas de
crecimiento en su PBI, con un nivel autoabastecimiento del orden del
97% y un crecimiento de la captación de leche por las industrias del
2,5% en el último año, no parece ser en un futuro cercano un
destino cierto para un porcentaje importante de nuestras
exportaciones, como sí lo fue en 2012. A esto se debe sumar que el
gobierno de Brasil se ha fijado como objetivo reanudar en 2014 las
exportaciones de lácteos y para ello viene adoptando una serie de
medidas de apoyo e incentivo a la producción que incluyen créditos
con tasas negativas entre otras tantas.
Venezuela, sumida en una
crisis político-institucional de imprevisible resultado, ha
prácticamente destruido su producción lechera y seguirá siendo un
cliente preferencial de los lácteos uruguayos cualquiera sea el
gobierno que finalmente asuma. Sin embargo, es muy poco probable que
pueda seguir pagando los precios que hasta ahora pagó e incluso
puede darse que por períodos se pueda ver afectada su continuidad en
las compras. Más temprano que tarde la economía venezolana tendrá
que darse un “baño de realidad” con precios del petróleo a la
baja, un enorme endeudamiento, déficit fiscal descomunal y eso se
dará con el próximo gobierno sea del signo que sea.
Estos elementos citados
precedentemente, a los que se debe agregar la previsible baja de los
precios de los granos en el mundo y según auguran los que de ello
saben, una baja en los precios del petróleo, nos delimitan un
escenario de futuro en el que es probable que el 2014 nos encuentre
con alta oferta de leche y baja demanda por lo menos en “nuestros”
mercados.
Lo expresado en los
párrafos anteriores no pretende ser un pronóstico, hay muchas
variables que pueden influir en uno u otro sentido, pero sí pretende
ser un aporte para caracterizar la situación actual y no pensar y
actuar como si los precios actuales se mantuvieran en forma
permanente.
Una vez más se hace
imprescindible consolidar alternativas comerciales extra regionales,
para ello tenemos que trabajar de la portera para adentro en sistemas
que nos permitan crecer y tener rentabilidad con los precios que
recibiremos al exportar a mercados donde no contamos con protecciones
arancelarias y donde, al menos por ahora, no tendremos tratados de
libre comercio.
En nuestra realidad
uruguaya de hoy, de altos costos internos, atraso cambiario, déficit
fiscal elevado, alta inflación y lo que es peor una absoluta
carencia de políticas sectoriales que apunten a resolver los
verdaderos problemas y limitantes que enfrenta nuestra lechería, no
parece fácil navegar en aguas tormentosas, pero aún tenemos tiempo
para tomar las decisiones correctas y contamos para ello con muchas
más fortalezas que debilidades.