lunes, 8 de abril de 2013

Precio de la leche: Estamos frente a una burbuja?


En las últimas semanas hemos asistido a una disparada de los precios internacionales de los lácteos, al menos de los precios que medimos a través de las subastas de la Global Dairy Trade. La baja de producción de las principales regiones productoras de leche del mundo, el aumento del consumo especialmente de China y la aparición a último momento de una importante sequía en Nueva Zelanda generaron las condiciones para un explosivo e inesperado crecimiento de los precios fundamentalmente de la leche en polvo entera que superó la barrera de los US$ 5000 por tonelada. La suba de precios era esperada por los analistas desde hace algunos meses y sólo se había demorado en función de los altos stocks que habían acumulado grandes compradores, la sequía de Nueva Zelanda actuó como disparador generando en los mercados la sensación de inseguridad de abastecimiento en los próximos meses.
Según Rabbobank esta situación se mantendría en los próximos meses y luego tendría un “aterrizaje” suave en la medida que comience la nueva zafra de Nueva Zelanda y la anunciada baja de los granos a nivel global abarate los precios de producción de otras regiones productoras especialmente Estados Unidos.
La gráfica de precios que publica la GDT tiende a parecerse mucho a la de 2007/2008 cuando tuvimos una abrupta subida de precios seguida de una profunda depresión. En aquella oportunidad el efecto “melamina” generó graves distorsiones en el mercado con caídas de precios que todos recordamos. Los compradores de las subastas quincenales de Fonterra parecen pensar que efectivamente hacia la primavera austral habrá un ajuste a la baja en los precios. En la última licitación del 2 de abril ppdo. Los contratos con entregas a setiembre y octubre tuvieron precios del orden de los US$ 4800 a 4600, e incluso en los contratos de setiembre se produjo una caída del 7,9% con respecto a la licitación anterior.
En nuestro país los operadores insisten que los precios de las licitaciones no se han alcanzado, al menos en los mercados a los que Uruguay vende su producción, lo cual es razonable porque las compras que elevaron los precios están, como ya fue dicho, lideradas por China y los mercados regionales presentan otra dinámica que en los meses anteriores nos favoreció pero que hoy no convalida integralmente los movimientos de precios del mercado global.
Brasil con bajas tasas de crecimiento en su PBI, con un nivel autoabastecimiento del orden del 97% y un crecimiento de la captación de leche por las industrias del 2,5% en el último año, no parece ser en un futuro cercano un destino cierto para un porcentaje importante de nuestras exportaciones, como sí lo fue en 2012. A esto se debe sumar que el gobierno de Brasil se ha fijado como objetivo reanudar en 2014 las exportaciones de lácteos y para ello viene adoptando una serie de medidas de apoyo e incentivo a la producción que incluyen créditos con tasas negativas entre otras tantas.
Venezuela, sumida en una crisis político-institucional de imprevisible resultado, ha prácticamente destruido su producción lechera y seguirá siendo un cliente preferencial de los lácteos uruguayos cualquiera sea el gobierno que finalmente asuma. Sin embargo, es muy poco probable que pueda seguir pagando los precios que hasta ahora pagó e incluso puede darse que por períodos se pueda ver afectada su continuidad en las compras. Más temprano que tarde la economía venezolana tendrá que darse un “baño de realidad” con precios del petróleo a la baja, un enorme endeudamiento, déficit fiscal descomunal y eso se dará con el próximo gobierno sea del signo que sea.
Estos elementos citados precedentemente, a los que se debe agregar la previsible baja de los precios de los granos en el mundo y según auguran los que de ello saben, una baja en los precios del petróleo, nos delimitan un escenario de futuro en el que es probable que el 2014 nos encuentre con alta oferta de leche y baja demanda por lo menos en “nuestros” mercados.
Lo expresado en los párrafos anteriores no pretende ser un pronóstico, hay muchas variables que pueden influir en uno u otro sentido, pero sí pretende ser un aporte para caracterizar la situación actual y no pensar y actuar como si los precios actuales se mantuvieran en forma permanente.
Una vez más se hace imprescindible consolidar alternativas comerciales extra regionales, para ello tenemos que trabajar de la portera para adentro en sistemas que nos permitan crecer y tener rentabilidad con los precios que recibiremos al exportar a mercados donde no contamos con protecciones arancelarias y donde, al menos por ahora, no tendremos tratados de libre comercio.
En nuestra realidad uruguaya de hoy, de altos costos internos, atraso cambiario, déficit fiscal elevado, alta inflación y lo que es peor una absoluta carencia de políticas sectoriales que apunten a resolver los verdaderos problemas y limitantes que enfrenta nuestra lechería, no parece fácil navegar en aguas tormentosas, pero aún tenemos tiempo para tomar las decisiones correctas y contamos para ello con muchas más fortalezas que debilidades.