lunes, 27 de octubre de 2014

DONDE ESTAMOS PARADOS?

En los últimos meses una especie de tsunami parece haber arrasado con los mercados lecheros a nivel mundial. Al influjo de una demanda deprimida y un exceso de oferta (difícil saber cuál de las dos va primero), los precios han caído un 50% y, como siempre sucede en estos casos, los compradores se retraen esperando una baja mayor. En el lado de la oferta Nueva Zelanda, Europa y Estados Unidos, los mayores actores del comercio mundial de lácteos, han crecido y prometen al menos un años más de crecimiento impulsados por el clima (NZ), la eliminación de las cuotas (Europa) y los bajos precios de los granos (EEUU). En la demanda China retraída consumiendo altos stocks y aumentado su producción (ya hay quienes dicen que si el crecimiento de la producción China continúa en 5 años estaría llegando al autoabastecimiento), otros compradores de importancia como Argelia abastecidos por Europa y EEUU y en el mercado regional, refugio que nos ha protegido tantas veces de las turbulencias mundiales, esta vez las cosas no pintan bien. En efecto, tal como era previsible, Brasil está alcanzando su autoabastecimiento y salvo factores climáticos de excepción, va a pasar a ser un mercado marginal para nosotros. Venezuela, comprador de gran importancia sobretodo en quesos, arrastra una crisis de imprevisible final, que la retrae de las compras y lo que es peor también de los pagos, lo que hace difícil considerarla como un destino principal de nuestra producción. Rusia que pareció ser una alternativa salvadora, es en realidad un arma de doble filo, ya que si bien nos compra más de lo que compraba, al no comprar a otros abastecedores sobre todo europeos, genera mayor presión bajista sobre los mercados mundiales.
Significan esta situación, que volvemos a la “larga noche” que vivimos cuando la aplicación de los subsidios generaba que la leche en polvo se vendía a menos de la mitad de lo que costaba producirla? Los mejores analistas de mercado coinciden en afirmar que NO. La urbanización creciente, el cambio en las costumbres alimentarias, la alimentación infantil en base a preparados específicos, el crecimiento demográfico de zonas con mayor desarrollo económico y muchas razones más nos impulsan a creer firmemente que la demanda por leche y productos lácteos va a superar en el corto y mediano plazo nuestra capacidad de producir.
Cuánto va a durar entonces esta onda negativa de los mercados? Ahí sí que tenemos respuestas para todos los gustos. Goldman Sachs anunció hace ya varios meses que el mundo iba demorar al menos 2 años en consumir la sobreproducción de lácteos, otros como Rabbobank sitúan un cambio de tendencia en el segundo semestre de 2015 y algunos dirigentes locales dejan entrever que “no hay problema”.
Como sea que finalmente ocurra, es muy importante que una crisis, que seguramente va a ser coyuntural y de no demasiado larga duración, no genere condiciones que afecten gravemente el desarrollo del sector en el largo plazo. En nuestra opinión tenemos que blindar” a la lechería nacional para evitar la salida de productores del sector y/o la venta de una parte importante del stock lechero, particularmente terneras.

El año 2015 va a ser un año de comienzos y tal vez, ojalá así sea, podamos encontrar los apoyos y las ideas para formular una política lechera de largo plazo que nos permita crecer pero además desarrollarnos, para enfrentar fuertes de verdad los vaivenes de los mercados, antes que sea tarde.

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