Mostrando entradas con la etiqueta bomgosto uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bomgosto uruguay. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de mayo de 2011

EL BURRO DEL MOLINERO

Cuando se planteó en el Consejo del Inale por parte de la representación de la CILU, la preocupación por la instalación de empresas extranjeras que contarían con fuertes apoyos estatales en origen y además con los beneficios de nuestras leyes de promoción de inversiones, se puso sobre la mesa un tema que abarca mucho más que la instalación de la planta de Bom Gosto. Se explican entonces las repercusiones del tema desde el Presidente de la IPL, el de la CUPL y algunos artículos periodísticos como el del Ing. Preve.

En realidad la cuestión en discusión es la necesidad del País de definir con claridad una política lechera de largo aliento, con objetivos definidos y que necesariamente debe ser una política de Estado, que trascienda las coyunturas políticas y que abarque toda la cadena en su conjunto.

Se trata de definir, como se ha hecho en otras áreas, un proyecto nacional, construido desde y con la participación de todos los involucrados, para proyectar la lechería uruguaya hacia un futuro de crecimiento importante.

No estamos inventando nada extravagante, en realidad es lo que hacen los países “serios”, como reclama el Ing.Preve. Lo hacen Nueva Zelanda, Brasil, entre otros, para poner dos ejemplos de políticas sectoriales con objetivos definidos desde ángulos bien diferentes.

El Uruguay definió en los años 30 políticas de estado hacia la lechería, cuando creó a la CONAPROLE para superar la caótica situación del abastecimiento de leche a la población de Montevideo. Los beneficios que se supone se han dado al sector, deben asumirse en realidad, como la inversión de la sociedad en un sector que ha sabido devolverlos con creces, entre otras cosas ofreciendo la leche más barata de la región y con una calidad y seguridad de abastecimiento que pocos países de nuestro desarrollo pueden exhibir.

El tema no pasa por la libertad de elegir a quién remitir la leche por los productores; la instalación de empresas como la mencionada, la única libertad que va a consagrar es la de que ese empresario pueda elegir a que productores va a comprar la leche. Entonces, si fomentamos ese modelo de competencia canibalizante, estamos definiendo que tipo de lechería queremos y a quienes queremos dentro de ella y por ende, quiénes van a quedar en el camino.

No compartimos que se deba prohibir la instalación de nuevas empresas, pero sí debemos analizar a quienes beneficiamos con mecanismos promocionales. Son muchos años de esfuerzo y trabajo de generaciones de uruguayos para que en aras de una supuesta libre competencia que no es tal, pongamos en riesgo las bases que han dado a nuestro sector seguridad y crecimiento.

Por eso el tema va más allá de Bom Gosto (o LBR o Parmalat spa, en realidad no se sabe), por eso de repente el dilema no es el del perro del hortelano sino el del burro del molinero que de tanto dar vueltas no sabe si va o viene.