sábado, 16 de julio de 2011

ACLARANDO LA LECHE


En los últimos días se han renovado los reclamos para actualizar el precio de la leche de consumo que se encuentra congelado desde hace ya 3 años. La permanente suba de los precios internacionales ha hecho que la brecha que separa el precio de la llamada “leche cuota” de la industria se encuentre hoy cerca de los $2 y esto hace que de hecho, se opere una transferencia de recursos desde el sector productor al consumidor del orden de US$ 1,5 millones mensuales.

Esta situación, que de por sí es grave porque genera una forma de subsidio encubierto y por decreto, presenta distintos aspectos, que a mi juicio, la hacen más injusta y rechazable.

Un primer aspecto lo constituye el destino de los fondos transferidos, que eventualmente podría “justificar” el aporte. Para analizarlo recurriremos a la Encuesta de Hogares del INE que nos muestra que el 20% de los hogares más pobres de nuestra población, (que no todo está bajo la línea de pobreza), consume menos del 20% de la leche pasteurizada. En buen romance cerca del 80% de la transferencia de recursos que se opera por el precio congelado de la leche va a parar a hogares de ingresos medios y medio-altos.

Un segundo aspecto que podemos analizar es el referido al origen de los recursos. El Decreto 129/008 que eliminó la fijación del precio al productor manteniendo la fijación al público, no tomó en cuenta el particular entramado que más de 50 años generaron alrededor de la “leche cuota”. En el caso de Conaprole, por lejos la empresa más afectada, la distribución de la cuota se opera a través de mecanismos legales y cada litro por encima de los 60 iniciales se comercializaba con obligación de compra y venta en relación a los volúmenes de remisión. Este mecanismo, con 60 litros iniciales para todos los productores, hace que la leche de consumo sea un proporción mayor en los productores de menor remisión, y son entonces estos pequeños productores los más afectados al recibir un menor precio promedio. Esta situación se agrava en algunas plantas del interior, caso Coleme, en donde por ser único abastecedor de la ciudad la proporción de leche de consumo es mayor.

Un tercer aspecto está referido a la competitividad de las empresas que abastecen de leche a la población. En efecto, al trasladarse este menor precio a los productores remitentes, las empresas que abastecen el mercado de leche pasteurizada quedan en desventaja para competir por la captación de leche, con aquellas que no participan de este segmento de mercado. En un escenario, en donde se presume con la llegada de inversiones extranjeras, una fuerte competencia por la materia prima, esta situación tiende a configurar un desestímulo para el abastecimiento de leche y un situación desventajosa para aquellas empresas, como lo es claramente Conaprole, que están “obligadas” en este mercado.

En conclusión, el tema del precio de la leche de consumo está siendo manejado de forma tal que opera en contra de los fines propuestos ya que favorece mayormente a los consumidores de mejores recursos castigando a los productores más pequeños y colocando en una situación desventajosa a las empresas que aseguran, y lo han hecho durante siempre, el abastecimiento a la población.

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